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Viernes 4 agosto 2006
La nueva cruzada de Juan Guzmán: Asumirá defensa de palestinos en demandas contra gobierno israelí
Por Mauricio Carvallo.- mercurio.cl.- El ex juez chileno, famoso por procesar a Augusto Pinochet, presentará querellas en las cortes internacionales contra funcionarios estatales judíos que ordenan demoler casas en Cisjordania. Para Guzmán, quien rechazó una invitación oficial de Israel para visitar ese país, "mapuches y palestinos son dos pueblos hermanos en la desgracia".

El pacifista de Jerusalén, Meir Margalit (54), confiesa que no le costó nada convencer al ex juez Juan Guzmán Tapia (67) para que presente en las cortes internacionales de justicia querellas contra los empleados estatales de Israel involucrados en demoliciones de casas de civiles palestinos. "Es un señor muy sensible, conoce la materia, y apenas comencé a hablarle del tema se prestó para ayudarnos a juzgarlos por crímenes contra la humanidad", revela Margalit.

Según este argentino de nacimiento y fundador de la ONG "Comité israelí contra la demolición de casas", Guzmán se siente identificado con el dolor palestino porque estableció "un claro paralelismo" entre este pueblo y el mapuche.

"Durante siglos, el pueblo mapuche ha sido asesinado, torturado y sus casas destruidas para poder así expulsarlos con facilidad de sus tierras -explicó el propio Guzmán al diario español "El País"-. Con el pueblo palestino está pasando exactamente lo mismo; se les destruye sistemáticamente sus casas para poder sacarlos del territorio en que viven para obligarlos a emigrar, especialmente en Jerusalén. Mapuches y palestinos son dos pueblos hermanos en la desgracia".

Margalit y Guzmán se conocieron a mediados de julio en Barcelona. El primero llegó, invitado por el escritor peruano Mario Vargas Llosa, para participar en un encuentro entre intelectuales israelíes y palestinos; el segundo -conocido internacionalmente como el primer juez chileno en procesar a Augusto Pinochet-, para dar una conferencia en la universidad local.

El fundador del partido de izquierda israelí Meretz dice que bastó plantearle a Guzmán el siguiente argumento: "No se trata de casas demolidas en acciones bélicas, ni siquiera casas de terroristas. Son de familias inocentes, cuyo único pecado ha sido el de construir una vivienda sin licencia, dado que el gobierno se niega a darles permisos de construcción. Se debe a motivos políticos: cuidar la hegemonía israelí en los territorios ocupados. Cuando esta gente construye sin licencia, viene el gobierno y demuele sus casas. Nosotros tratamos de evitarlo por la corte, por presión internacional, o a través de activismo directo, encadenándonos a las casas. Y cuando estas acciones no dan fruto, entonces las reconstruimos como acto de desobediencia civil".

Prefiere visitar Cisjordania

El ex juez chileno -quien se negó a hablar con "El Mercurio"- asumió así su primera causa realmente internacional. Porque si bien llegó antes a las cortes de Derechos Humanos de Costa Rica y de Ginebra en representación de los mapuches, en el fondo se trataba de sus compatriotas.

Guzmán, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central (a cuya oficina se reintegró la semana pasada después de tres semanas en España), ha dicho que "detrás de la destrucción sistemática de las casas palestinas se atisban muchas más cosas: genocidio, es decir, la destrucción total o parcial intencionada de una raza, una etnia o un pueblo por su pertenencia a una religión".

Margalit sugirió a Guzmán que sume a la campaña al juez hispano Baltasar Garzón (a quien tiene invitado a Chile para octubre), porque éste ideó la estrategia de juzgar en España e Inglaterra los crímenes de guerra o contra la humanidad. "En ambos países podría lograrse que Interpol aprese a los funcionarios comprometidos cuando pisen Europa. Algo similar sucedió hace poco con el general israelí Doron Almog, involucrado en crímenes de guerra en la Franja de Gaza, quien prefirió no bajarse del avión en Londres".

Revela Margalit que Guzmán rechazó una invitación oficial de Israel para visitar ese país. Y que, en cambio, prefirió una similar de organizaciones de derechos humanos para ir a Cisjordania. Anunció viaje para febrero de 2007 porque tiene obligaciones previas: conferencias en Europa y EE.UU., además de su trabajo académico.

"Es cierto que cualquier abogado podría presentar en los juzgados internacionales estas denuncias y demandas en defensa del pueblo palestino, pero es mejor que lo haga alguien del nivel profesional del juez Guzmán, quien tendrá mucho mayor peso", proyecta Margalit.

Claro, no es Guzmán, sino él mismo quien arriesga las consecuencias de contradecir de tal manera a las autoridades israelíes. A "El Mercurio" reconoció: "No es que estemos acosados constantemente, pero la gente nos considera traidores, colaboradores de terroristas y, a nivel social, a veces es difícil caminar por estas calles. Pero como estamos absolutamente convencidos de que tenemos esta obligación moral de seguir luchando por la paz, estas cosas no nos influyen y no nos rendimos".

La semana pasada, Margalit escribió en "El Periódico de Catalunya" una columna que tituló "No en mi nombre". Allí planteó: "En estos difíciles momentos, en que matamos y nos matan mutuamente, quiero expresar en voz alta en representación de los miles de israelíes que componen el movimiento pacifista que este ataque (contra el Líbano) no es en nuestro nombre".

En esta compleja y sangrienta contienda tomó partido el ex juez Guzmán.

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