Por Galvarino Apablaza.-
A los revolucionarios se nos cerca, se nos persigue y encierra en fúnebres calabozos por el mero delito de luchar contra un sistema injusto y soñar con que un mundo mejor es posible. Pero ellos saben que no bajaremos los brazos y esta acción que hoy protagonizan heroicamente ustedes, en medio del silencio cómplice, será la herramienta que finalmente abrirá las puertas de la libertad.